Paseo de Ciclistas en la Feria

Paseo de Ciclistas en la Feria

Paseo de Ciclistas en la Feria
Como no quiero ser de la Cofradía de los Cenizos, cuyas papeletas de sitio reparte el alcalde en los artículos que firma en la competencia, y como, una vez puesto, a moderno y a progresista no hay quien me gane, me parece brillantísima idea que propongan la bicicleta como solución para ir a la Feria sin que se note la huelga de autobuses. Hasta suena a Rafael Alberti: «¡A la gloria en angarillas!». Es como un «¡a las barricadas!» de faralaes que gritase Carlos Herrera, que como bien saben no pone un pie en la Feria: «¡Sevillanos, a la gloria en bicicleta!»
¿Pero cómo no se nos había ocurrido antes? En la Feria no hay nada más típico que la bicicleta. Es más: cuando Bonaplata e Ybarra pidieron a Isabel II una Feria, no estaban pensando en el mercado de ganados, sino en la bicicleta. En el famoso cuadro de Cortés donde aparecen los Condes de Ybarra vestidos de majos entre el gentío del Prado de San Sebastián, con la Puerta de San Fernando al fondo (que fue la primera portada de Feria), si se le mete la lupa a la pintura puede observarse que tanto el conde como la condesa llevan cada uno un pedazo de bicicleta. Velocípedo le llamaban entonces, en los albores de la Feria, y que desde los comienzos del festejo fue lo más típico. ¿El caballo, dice usted? El caballo es muy posterior. Lo clásico de la Feria fue siempre la bicicleta. Bécquer, en sus crónicas para «La Correspondencia de España», lo dejó escrito: «Los efluvios del Guadalquivir lleváronme a un alegre tintineo que se escuchaba entre el gentío. Creí que eran los cascabeles de los carruajes, mas pronto salí de mi error: eran los clásicos timbres de las bicicletas, que son allí timbres de gloria».
Gracias a la iniciativa del Ayuntamiento de la Muy Ciclista Ciudad de Sevilla, este año podremos, ¡por fin!, presenciar lo que muchos ansiábamos: recuperaremos el tradicional Paseo de Bicicletas por el Real. El que diseñó Gustavo Bacarisas. ¿Cómo se llaman las bicicletas que no son de carrera? De paseo, ¿no? ¿Y por qué se llaman así? Pues porque son famosas por los paseos que con ellas se organizaban antaño en las mañanas de la Feria. (Las mañanas más largas del mundo, pues vienen acabando en Los Remedios a las 8 de la tarde, del mismo modo que la Madrugada termina a las 3 en Triana o la Macarena.)
Estoy deseandito ver el recuperado Paseo de Ciclistas, con esas bicicletas enjaezadas a la calesera, con sus mosqueros de gala y sus guapas muchachas a la grupa del transportín. Seguro que la primera a la que le encantará ir al Paseo de Ciclistas será a la Duquesa de Alba, con una bicicleta preciosa, inglesa, pura sangre del Tour. Y fijo que aparecerá, sentando plaza de señorío andaluz, con una bicicleta anglo-árabe-hispana, mi admirado garrochista don Ignacio Sánchez-Ibargüen, heredero del título de Fernando Villalón, que hará época:
—¡Qué bicicleta torda más bonita y más bien domada lleva ese señor tan bien vestido de corto, vamos, de culottes cortos de ciclista! ¿Quién es?
—Ignacio Sánchez-Ibargüen...
—Yo creía que era un Astolfi...
—No un Astolfi es ese otro que viene ahí con esa bicicleta de pura raza española que pedalea con tanta arrogancia, con la que ganó el Campeonato de España.
—No, si aquí en Sevilla se ve cada bicicleta...
—Las mejores del mundo. ¡Como que el Paseo de Ciclistas es un espectáculo único! ¿Y ése que viene ahí de la bicicleta, cómo se dice, alazana?
—Es Rafael Peralta, que en su rancho de La Puebla cría las bicicletas marismeñas más guapas...
Ya lo dijo Fernando Villalón: «Si no se pincha la rueda/ese torito berrendo/no changa mi bicicleta...» Y eso sin meternos en las peseteras, las municipales bicicletas de alquiler y abono. Las que la gente coge de esa nueva realidad sevillana que es el bicicletero o aparcamiento de bicis, de las que el Paseo estará empetado. Ya lo dice el cante: «¡Qué bonitos Los Remedios/con la Feria rebosando/bicis del Ayuntamiento!» Como que yo me voy ya a la calle Juan Belmonte, a coger sitio. Por nada del mundo me pierdo este año el sevillanísimo Paseo de Ciclistas en la Feria.

ABC

Otro panfleto más del Sr Burgos utilizando la ironía para atacar a las bicicletas.
En concreto es a la idea de ir en bicicleta a la Feria para ser más exactos.

Sr Burgos, si usted no va a ir en bicicleta, de usted se espera de todo, se sabe que usted irá en su coche, ¿por qué narices tiene que entrar a saco a por la idea de las bicicletas en la feria?

Ya que a usted le parece ridícula la idea, ¿le parece también ridículo que cientos y miles de sevillanos usen la bicicleta QUE USTED TANTO CRITICA, para desplazarse por la ciudad diariamente,

¿Por qué no te callas? Como diría el Rey.

¿Qué piensan uds de este tema?

Seguiremos informando

3 comentario/s. Deja el tuyo:

Anónimo dijo...

Deberíamos llevar camisetas al estilo.

"Yo voy en bici a la Feria Antonio Burgos"

Jose dijo...

A este individuo no hay que hacerle ni caso. Demasiado le ha dolido que no pueda aparcar su coche en la misma puerta del ABC, demasiado le ha dolido que ahora no se contamine tanto, demasiado le ha dolido no ver una avenida de la constitución llena de coches.

Lo siento mucho por el, pero esta ciudad avanza y el se va quedando más y más en el pasado, como debe ser.

Anónimo dijo...

No creo que sea una buena idea hacer un paseo de bicicletas por la feria. Ya tenemos bastante con padecer el de los cuadrúpedos cagones que sirven para el pavoneos de rancios personajes como el Sr. Burgos.

Puede que algún día un periódico del partido colorado, le ofrezca más dinero, y entonces este periodista, como cualquier otro, disparará contra la otra trinchera. Cuestión de colores, que no de razones. Asi de triste. ¿Existe la libertad de prensa?