El coche, dueño de Sevilla


El coche se adueña del Centro

N. Jiménez/ M. J. Fernández

La peatonalización del Centro sigue avanzando, ahora con el Salvador, pero aún hay plazas que son el paraíso del aparcamiento indiscriminado. Las víctimas son los vecinos y algunos templos, que se ven sitiados por un tráfico que no respeta nada. San Román, la plaza de los Gitanos, Molviedro o Santa Cruz son la muestra.

En el caso del Pumarejo, los vecinos llevaban casi dos meses pidiendo al Ayuntamiento que volviera a colocar los bolardos arrancados para impedir el aparcamiento en la plaza. El pasado miércoles los pusieron. Eso sí, los vecinos estaban ya hartos de que los coches invadieran las zonas peatonales, por eso acotaron ese espacio con cintas de balizamiento a la que ataron globos multicolores para pedir al Ayuntamiento que repusiera los bolardos desaparecidos. La ristra de globos duró poco porque un coche se la llevó por delante. Y es que los vehículos menoscaban la vista de la casa-palacio, declarada monumento, y dificultan el acceso al centro vecinal Pumarejo, según sus usuarios.

En Molviedro no han tenido tanta suerte. No se han repuesto los borlardos arrancados, sobre todo los dos del lateral de la calle Castelar, por donde entran los vehículos hasta la plaza, aunque el Ayuntamiento ha comunicado a los vecinos y A Contramano que los colocará de nuevo pronto. De los 20 que había quedan ocho, el resto los han arrancado y se los han llevado. Según los vecinos, en días de toros o en fines de semana (la zona de bares de copas del Arenal está cerca) se han llegado a contar hasta 20 vehículos en la zona peatonal.

Además, la reivindicación vecinal va más allá: piden que se busque un sistema que impida que se arranquen los bolardos y que se adecente la plaza, llena ya de parches. En mayo de 2007, el Ayuntamiento respondió a sus quejas y les anunció que remodelarían la plaza en julio o agosto si la partida presupuestaria lo permitía. Parece que no fue así.

En la plaza del santuario de los Gitanos, retiraron los bolardos para la salida de los pasos en la Madrugá y aún no los han repuesto. Ante las quejas (los usuarios del centro de salud de María Auxiliadora aparcaban allí) de la Hermandad, el Ayuntamiento ha colocado unas vallas de obra para impedir el paso de los coches. Y es que los fines de semana tenían problemas para las bodas. “El suelo está partido ya y no hay fecha para que repongan los bolardos”, comentó a este periódico el Hermano Mayor, Juan Miguel Ortega.

En San Román el problema es parecido. Cuando hay boda o funeral tienen que poner carteles para que los coches no aparquen en la misma puerta de la iglesia o para que no obstaculicen el paso de los vehículos de los novios o los fúnebres. “Respetan los carteles, pero hay veces en las que no podemos avisar y se lía. La Iglesia lo ha dejado ya por imposible. Nosotros pusimos los últimos bolardos y también los arrancaron. Todos se los llevan, los de quita y pon y los fijos, abatibles o no. Todo se llena de camiones de obras, mudanzas o coches particulares”, lamentan desde la iglesia.

Juan Pineda, que tiene una pescadería en la calle Sol número 28, dice que ha perdido clientela porque no hay aparcamiento. “Me dicen: ‘Juan no voy porque en San Román no hay quien aparque’”, apunta. El problema, indica, es que no hay alternativas.

En el barrio de Santa Cruz la reivindicación es otra. Los vecinos quieren aparcamientos, por ejemplo, en Cano y Cueto. “El Ayuntamiento lo está estudiando porque la Contratación también es ya peatonal y no tenemos donde aparcar”, explica María José del Rey, presidenta de la Asociación de Vecinos Amigos de Santa Cruz. Ella cuenta que en la zona hay muchos trabajadores de hoteles, bares, tiendas de souvenir, fundaciones… y que por eso se llenan de coches las plazas de Santa Cruz y Refinadores, así como la calle de Don Nicolás Antonio, que incluso han pedido que se adoquine. “La llaman la carretera de Santa Cruz”, apunta Del Rey. “Nos tienen que dar alternativas porque están peatonalizando muchas zonas”, sentencia.

Con todo, dos de las plazas más bellas del turístico barrio de Santa Cruz están casi siempre tomadas por los coches. Son rincones donde aún no ha llegado la peatonalización.

El Correo



Gran verdad que se comenta en la noticia El Correo de Andalucía. Plazas tan céntricas como la del Pumarejo, Molviedro o Blasco de Garay y la Locomotora han sido invadidas por el vehículo contaminante de cuatro ruedas denominado como coche.

En su día en algunas de estas plazas se realizó el acto Recupera tu Plaza en el que se pretendía denunciar el aparcamiento indiscriminado de vehículos en zonas peatonales.
Mediante una ocupación peatonal se recogieron firmas, se fotografiaron todos los coches, se llamó a la policía, multaron a los coches y estos fueron retirados por la grua.

Pero como bien dice la noticia, en ocasiones estos actos han servido de poco ya que los coches siguen aparcando en la plaza debido a que el Ayuntamiento no ha repuesto los bolardos para impedir el aparcamiento de los coches en las plazas.

En las últimas bici-noticias de A Contramano se menciona una nueva ocupación peatonal en la Plaza de Molviedro, el sábado 20 de Septiembre, para intentar recuperar la plaza del aparcamiento indiscriminado.


3 comentario/s. Deja el tuyo:

Fran Domínguez dijo...

¿¿"el vehículo contaminante de cuatro ruedas denominado como coche"??

¿¿Ya estamos otra vez??

OBJECTION!!

El coche es un gran invento y algo de innegable utilidad. Realmente damas y caballeros el problema no es el coche en sí, sino que hay quien lo coge hasta para ir a comprar el pan.

No nos engañemos, sería mucho más justo un titular como éste:

"el contaminante a la par que vago ciudadano comúnmente conocido como SEVILLANO"

Carriles Bici Sevilla dijo...

El coche en sí es un gran invento con un gran inconveniente, que es contaminante y emite mucho CO2 a la atomósfera.

Bajo mi punto de vista el coche para desplazarte por ciudad no es necesario salvo algunos casos; ya sea el traslado en ambulacia, mudanzas, policía, bomberos, etc.

El ir y venir del trabajo de un sevillano creo que sería mucho más cómodo y sin tanto estrés yendo en bicicleta ya que de un lado a otro de la ciudad hay una diferencia de 30-36 minutos apróximadamente.

Yo no uso el coche para nada, por la ciudad me desplazo en bicicleta y si tengo que ir a algún pueblo uso el autobús.

Esta es mi visión del uso del coche y de la bicicleta.

Un saludo

Anónimo dijo...

Se trata de un cambio de mentalidad, pero resulta difícil cuando, constantemente se nos bombardea con todo tipo de publicidad induciéndonos a conducir coches y motos. Es difícil ir contra corriente. De nada vale que mueran de los humos de estos vehículos 16.000 personas al año. Parece que es más importante las 85 que mueren por accidente con toma de alcohol. El caso es no molestar a la industria del automóvil y combustibles. ¡Cuánto cinismo!